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LAS
MUERTES, LA CARRETERA
Seguirán produciéndose accidentes y muertos y secuelas que le queden a los que salvan la vida. Tanto físicas como psicológicas. ¿Soy fatalista? Seguro que sí. Pero en charlas con los campistas más de una vez escucho (y otras compruebo) que se tiende a fardar de que con la caravana enganchada se “ponen” por encima de los 110 e incluso 120. Entonces no es cuestión de si el coche es potente, la caravana poco estable y las carreteras deficientes, sino de una actitud del ciudadano ante una situación que radica en unos casos en la impaciencia y en otros en el “fardoneo”. Escucho tertulias de radio y TV, y siempre aparece ese periodista que opina de todo, y que reclama que los coches son excesivamente potentes, que los fabricantes deberían de limitar esa potencia o como mínimo dotarlos de limitadores de velocidad. Estos periodistas que saben de todo, aportan una empanada de conceptos insoportable, y lo más insoportable es que sus contertulios asumen estos criterios, pienso que porque no saben qué opinar. En un análisis técnico (ya que de fabricantes hablan) y desde la más elemental lógica e incluso desde la ignorancia, la potencia de un coche tiene dos posibles aplicaciones: la del transporte de lo que encima lleve y la de la competición. Los caballos que un fabricante aplica a un motor, por lo tanto, sirven para que un coche de turismo de cinco plazas pueda mover el peso propio (tara), el de las cinco personas transportadas y su equipaje, de manera que su máxima potencia pueda ser requerida cuando el coche tenga que afrontar una cuesta arriba. Si en vez de 120 caballos un turismo de tipo medio de cinco plazas, tuviese sólo 50, es evidente que jamás alcanzaría velocidades superiores a las permitidas, en llano y cargado, pero tampoco podría afrontar las cuestas de las carreteras de montaña, sin que el motor reventase. Por lo tanto, el fabricante dota a cada vehículo de aquel motor que al menos cumpla unos mínimos de rendimiento en las diferentes circunstancias en que puede ser usado, y no es lo mismo que vaya con cinco personas y su equipaje, que con una. A menos peso transportado mayor rendimiento. Así que, pedirles a los fabricantes que castren los motores es demostrar una ignorancia impropia de aquellos a los que se les brinda una tribuna de opinión. No digamos si a un caravanista se le pretende obligar a remolcar su caravana de 1.000 kilos con 50 caballos por alguno de los puertos de montaña. Pero hay otro aspecto de los limitadores de velocidad que se reclaman con un argumento banal e incongruente. Porque ¿cuál sería el límite? Si nos atenemos a las autopistas sería el de 120; pero en las carreteras secundarias el límite es de 90. Y en las travesías urbanas de 50. Si se nos impusiese el primero, en las rutas secundarias que es donde más accidentes se producen podríamos seguir yendo despendolados, y con muchísimo más riesgo para nosotros y para los que vengan de frente que en una autopista a 150. Si la limitación fuese a 50, el despendole sería una procesión de Semana Santa que desembocaría en el atasco total. Y después de todo esto, resulta que hay decenas (quizás de cientos) de conductores que circulan sin carné y sin seguro; y los borrachos, especialmente aquellos que tienen pasta y buenos coches, y los drogatas, siguen estando ahí, en la mayoría de los accidentes. Y para colmo, si no tienen carné ni seguro les va de maravilla porque suelen ser insolventes y ni pagan la multa ni les pueden quitar el carné; ni los meten en la cárcel. Y a los borrachos con pasta, les importa un pimiento una sanción por dura que sea, pues teniendo pasta paga y sigue. En medio de estas situaciones extremas (que existen) están los que piensan que pueden conducir, al tiempo ir pendientes del “navegador”, escuchar música y si se tercia, hablar por el móvil. Si encima es un caravanista… Mi
conclusión es que las leyes tienen
que ser más contundentes, más rápidas
en su aplicación (algo difícil con los atascos de los juzgados),
y la presencia de los agentes de tráfico más
visible. Pero con todo esto no bastará, si en los
restaurantes de las gasolineras se sigue
despachando alcohol, o si no hay una formación
de base de los ciudadanos. Quizás se lograría rabajar la
estadística, pero accidentes y muertos los seguirá habiendo.
ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo
SOBRE
INCENDIOS EN GALICIA: (Si pasas el "ratón" por encima de las fotos, te darán ideas) De
mis tiempos como redactor en los medios informativos, aprendí algo
tan elemental como que las únicas
certezas de las que se podían fiar los lectores,
eran la fecha y el precio;
y, por extensión en el resto de los medios (radio, tv, Internet,
cine, historia, etc.). Así que me acojo al viejo refrán, y de las hectáreas de bosque quemadas en Galicia, si el señor Núñez Feijoó (paisano mío para mayor INRI) dice que fueron 180.000 le quitaré la mitad, y siendo que resultan 90.000, estimo que son hectáreas suficientes para que los gallegos recordemos aquellos versos de Rosalía de Castro: “Negra sombra que me asombras…” FALACIA El señor Núñez Feijoó ha incurrido en la misma falacia, pero a la contra, que su “jefe”, Mariano Rajoy, cuando en el tema del “Prestige” se refirió a “unos hilillos de plastilina” minimizando y dando por zanjado el daño que aquel naufragio produjo; daño que luego serían toneladas de “hilillos” que los marineros sacaron, con la única herramienta disponible que no fue otra que sus manos, de la mar, sin que nadie de su cuerda pidiese perdón a los gallegos por tal ocultación de la mayor catástrofe ecológica de todos los tiempos; ni siquiera se sonrojase. Núñez Feijoo estira hasta el delirio el daño causado por el fuego sin pararse en barras del ridículo que hace al manejar datos no contrastados. Para colmo, reclamaron la presencia del Gobierno del Estado, y cuando “alguien” vino, salieron con que se había hecho tarde y para “hacerse la foto”, pese a que llegaron al tercer día de la ola imparable de incendios, mientras Aznar lo hizo a los 31 y escondido cobardemente en la Torre de Control Marítimo de A Coruña, para evitar los abucheos de unos ciudadanos indignados y hartos de escuchar sus mentiras. La
foto que, precisamente, el propio Núñez Feijoó se
hizo delante del impávido Mariano
Rajoy, ambos en mangas de camisa, con una manguera de
jardín apagando
un fuego que le prendieron
para mostrar un arrojo, una valentía imponente,
y un “manos a la obra” que, desafortunadamente para
él y su jefe, también conocido por “el
señor de los hilillos”, de la veintena de fotógrafos
“ad hoc” que les acompañaban, uno
se desmarcó para tomar el plano del ridículo
que estaban haciendo sus colegas al fotografiar
tal estupidez, quedando claro que, si tal era el peligro
y tal la necesidad de ponerse “m NADA NUEVO El año pasado, desde mi casa de madera, he visto arder por enésima vez el monte. Y este año desde el camping O Muiño he vuelto a verlo de cerca, en los montes de los municipios de Santa María de Oia, Mougás y Baiona, que es como decir el litoral de la Galicia del sur. Y, entre este litoral y el río Miño, ardió bastante de la sierra de A Grova, que son las cumbres que cierran al Este, ese litoral. Ardió hasta que quiso en el monte de pinos y eucaliptos, y hasta que lo pararon en los aledaños de viviendas rurales del entorno, chalés, restaurantes, gasolineras, hoteles, campins, granjas y establos. O sea: no era tanto el problema del monte que ardía como todos los años, sino donde ardía; y, si el fuego del bosque es siempre virulento (lo que arde no es la madera sino la resina) y espectacular, en esta ocasión la proximidad de los núcleos urbanos (Galicia tiene cientos de núcleos desperdigados por toda su geografía) sembró el pánico entre los ciudadanos. A eso se añadió la tragedia de algunas muertes y que los medios informativos, que en verano tienen poco de que hablar (exceptuando a la Pantoja y la guerra del Líbano) y con que llenar su menguada paginación, o la tarea de los suplentes de verano en emisoras y teles, que rápidamente dieron énfasis hasta la náusea a la “ola de incendios” con múltiples comentaristas y tertulianos, encuestas a alcaldes afectados (casi todos el PP); a ecologistas (cada vez más contradictorios entre sí y según tendencias); a sindicalistas (otros que tal bailan); a catedráticos (ininteligibles, como siempre); a ciudadanos veraneantes (que no tienen otra impresión que se les “jodían las vacaciones”); a paisanos (cuyo problema son sus casas y sus corrales, y el monte les trae sin cuidado); y claro, al final, por más que pretendas informarte te quedas con tus propias conclusiones. Y a eso voy: LES TRAE AL PAIRO La
primera cuestión es que a los paisanos (y yo vivo en un municipio
rural con muchos y espesos bosques, y soy comunero de un monte que rodeamos
nueve pueblos) el monte les trae al pairo.
Hace 30 años íbamos todos
los vecinos con ramas y calderos de agua a apagar el fuego. Después
empezaron a venir brigadas
del ICONA con un ingeniero
dirigiendo y algún avión a colaborar Dicen los expertos que a los paisanos el monte “les estorba”, que no lo necesitan, que por eso ni lo cuidan ni lo limpian del matorral que crece entre los pinos que alcanza alturas de más de un metro y que lo hace intransitable; que no necesitan la leña, que tienen butano; que sus viviendas, ahora, tienen el confort de las de las ciudades. Como muchos son cazadores, tal cual está el monte no les permite entrar y cazar… Y luego están los madereros, que contra lo que algún medio o algún político vino a decir, la madera quemada (ojo: sólo se quema la resina) se compra a bajo precio porque, o se corta, o a los pocos meses se pudre y entonces es inservible; y sin resina, en las plantas de celulosa les viene al pelo que se ahorran el proceso de quitársela. Si, como en la serranía de A Grova, hay caballos y vacas criadas en libertad y de propiedad común, a más bosque menos pastos; y si el bosque es de eucaliptos, ni agua queda bajo el suelo con lo que los manantiales se secan y el ganado en libertad no puede beber. Por lo tanto, si queremos pastos, el bosque de pinos y eucaliptos ha de ser quemado. Esto es lo que piensan los paisanos y algunos, hasta lo dicen. En todo caso, lo hacen. Los ecologistas, según su tendencia, sientan principios de actuación que se contradicen: Los pinos y los eucaliptos no son árboles autóctonos, y la política de reforestación ha de ser con carballos (robles en gallego) y castaños que sí son autóctonos pero tardan 50 años en hacerse. Los gobiernos de la Dictadura -siguen diciendo- han repoblado los montes con especies de crecimiento rápido, y ahora sufrimos las consecuencias: falta de pastos, manantiales que se secan, incendios que se provocan. Pero otros dicen que los gobiernos tienen que prevenir estas contingencias, limpiando y defendiendo el bosque. ¿Pero qué bosque? ¿El que ellos dicen que ha sido una repoblación equivocada y perjudicial y que tiene que ser sustituido por especies autóctonas? ¿En qué quedamos: se trata de defender lo que hay o de sustituirlo? ¿Y si hay que sustiuirlo cómo se hace, sino quemándolo? De
los catedráticos
mejor no decir nada: aparcen en los medios, predican
desde sus despachos universitarios, parece que quieren
decir algo, pero al final no hay quien les
entienda ni les haga caso,
seguro que porque se tapan
con verborrea dialéctica para no pronunciarse. Sin
duda hay pirómanos y perturbados
mentales, también jovenzuelos irresponsalbes que
se divierten… y brigadistas a los que el nuevo
gobierno de la Xunta les ha ofrecido,
como todos los años, el contrato, pero
como peones. Me imagino que estas consignas, “alguien”, debió de corregirlas, ya que se volvían contra quien las propalaba, y cada vez fueron menos utilizadas, porque del “otro” lado enseguida contestaron que a todos se le “había ofrecido el contrato" y que los principales responsables de la lucha contra los incendios “son los mismos” que con el anterior gobierno de la Xunta, y esto lo apoyaron con nombres y apellidos. Incluso que ni siquiera eran gallegos ni sabían hablar en gallego. Porque, oído así de claro, sonaba, o más bien retumbaba, a que el fuego estaba siendo planificado por los resentidos y expertos enchufados del anerior gobierno del PP. Algo que, no olvidemos, parecería posible con las elecciones municipales a tiro de piedra. Porque ¿cuál es el perfil del enchufado de turno?: sin duda y por decirlo gráficamente, aquel que, llegadas las fechas, “pega carteles” y ayuda en las campañas. Los incendios son todos intencionados. La colilla y la barbacoa, el descuido, apenas incide en un mínimo porcentaje. Haya o no haya trama criminal, o inducida, este año los que prendieron fuego en su mnayoría eran expertos, y son difíciles de descubrir y casi imposible de demostrarles nada. Ad Y LOS PERROS NO LADRARON En
todo lo que sobre este drama se ha escrito, lo
mejor y más acertado se lo he leído a un
columnista, me parece recordar que de La Voz de Galicia: se preguntaba
“por qué los perros
(de los pueblos) no ladraban”.
Porque en estos pueblos de Galicia, cuando aparece
un extraño de inmediato desconfían
de él, digamos que “lo fichan”; y los perros
ladran. Si los perros no
ladran, si los vecinos “no fichan” a un extraño,
es que no hay extraños a quien
fichar por los paisanos, ni los perros tienen a quien ladrar.
Como el monte no arde solo, el que prende fuego es
alguien del pueblo, por eso los perros no ladran.
Dura conclusión ¿verdad? Si han ardido 80.000 hectáreas de bosque y viene a ser así como el doble de la media de los últimos 20 años, se ha de entender que, cada año arden unas 40.000, y que en 20 años han ardido 800.000 hectáreas. Pues, sinceramente, no me lo creo. Y tengo unas razones incontestables: Se está midiendo por parte de los expertos de la Xunta (que son funcionarios y no políticos) mediante GPS; y las “web” de la ultraderecha dicen que según la NASA de la que el PP, mientras gobernó, nunca hizo caso, hablan de 180.000; y, también miden los de la Unión Europea que se quedan en 88.000. Pero todos estos hablan de ¿hectáreas de bosque o de hectáreas de monte? Porque no es lo mismo, y observando las fotos publicadas se aprecia que no siempre son árboles lo que vemos quemado, sino el monte bajo. Y, en directo, en los montes de la sierra de A Grova, ardió bosque y ardió monte bajo. Eso he visto. Como he podido ver que entre el camping de O Muiño y Ourense, 140 kms. de autopista, apenas hay algún punto que haya ardido y casi todo el recorrido es bosque verde, que por ahora, se ha librado; incluso en Ourense, el espectacular incendio que tuvo a todos “con el corazón en un puño”, si obviamos el peligro para casas y personas mayores (por el humo generado) no es ni de lejos apreciable desde un satélite lo que ardió, y para nada el peor de los incendios que hemos sufrido en los aledaños de la capital. Además, todos los años en esa misma zona se produce algún conato de incendio que precisa la intervención de los bomberos municipales, porque allí está el vertedero de basuras permanentemente en combustión, y no siempre controlado. De esto en el PP no se dice ni mú, porque alcalde y presidente de la Diputación (que por cierto llevan años a la greña) son de ese partido. SE HAN PASAO Aunque parezca lo contrario no estoy señalando al PP como “inductor” de todos estos incendios; sólo trato de contar lo que veo, los hechos que se pueden constatar, como las precipitadas declaraciones de los políticos, realizadas ya el primer día como si tuviesen la lección aprendida; el que Rajoy, al que se le estaba requiriendo desde el “otro” lado para que manifestase su posición en torno a las matanzas de civiles en el Líbano y que no daba señales de vida, resucitase para señalar la incapacidad del Gobierno de Zapatero y por extensión de Touriño; para hacerse la vergonzosa y ridícula foto de la manguera; las cifras de hectáreas quemadas que luego han tenido que corregir; la suma de las hectáreas de monte bajo englobadas en las de bosque; pretender que una tarea que se aprecia que está estratégicamente calculada se debe a que no se contrataron a los expertos que el gobierno anterior tenía perfectamente adiestrados (16 años de Fraga a 40.000 hectáreas por año son la friolera de 640.000 que no recuerdo que aquella Xunta nos hubiese informado a los gallegos de tan brutal catástrofe). En fin, de los medios informativos no es bueno fiarse, y que nadie dude que ahora que empieza el mundial de baloncesto y la liga de fútbol, o que las vacaciones de los políticos concluyen, ahora que ha llovido dos días seguidos y acabó de rematar lo que ya, desde tres días antes había sospechosamente amainado, el asunto de Galicia pasará a segundo plano, de indemnizaciones se irá hablando cada vez menos, y como el “Prestige”, si te he visto no me acuerdo. ¿Y, A QUIEN HAY QUE INDEMNIZAR? Por
cierto, esto de las indemnizaciones no lo acabo de entender: ¿A
quién hay que indemnizar? A los particulares
no porque a ninguno se le han quemado 500 hectáreas de bosque,
porque nadie es dueño en Galicia de tal extensión; a los
comuneros, como es mi caso, tampoco. Es curioso que la mayoría
de los municipios afectados, o por lo menos los alcaldes que han salido
en los medios, son del PP;
si las indemnizaciones han de llegar lo serán a estos municipios
que seguro que tienen cada uno esas 500 hectáreas quemadas, siempre
que sumen bosque y matorral. Así
que no es descartable que, llegadas las ayudas que se han prometido, muchos
brigadistas vean prolongados sus contratos
en el inmediato invierno; el problema saltará a la mesa cuando
haya que discriminar si esas ayudas las
maneja la Xunta o cada ayuntamiento: porque cada
cual buscará rentabilizarlas, como ocurrió con
las del “Prestige”. Porque en el caso del "Prestige"
fueron muchos los marineros y mariscadores que se quedaron sin poder faenar
y fueron sujetos de esas
ayudas y subsidios; pero en el caso de los incendios ¿a quién
hay que subsidiar? ¿de quién
es el monte? ¿qué beneficios dejan
de percibir los vecinos de esos montes quemados?
¿se pagarán todas las
hectáreas quemadas o sólo las de bosque? ¿se venderá
la madera chamuscada a las fábricas de celusosas? ¿quién
la venderá y por lo tanto quién es el beneficiado
directo de que haya ardido el bosque? ¿por qué la
mayoría de los municipios en los que ardieron los
montes están gobernados
por alcaldes del PP? ¿por qué en varios de estos ayuntamientos
la oposición denunció
que los alcaldes rechazaron
las ayudas preventivas que les ofreció la Xunta? ¿por qué
alguno de estos municipios la motobomba se empleaba en regar
la plaza del pueblo mientras ardía el monte? ¿por qué
estos alcaldes del PP no quisieron que
la Xunta estuviese presente -para seguimiento de las ayudas preventivas-
en las mesas de contratación de los miembros de las brigadas? ¿qué
obscuros chanchullos existen
en esas contrataciones? Encontrar respuestas a estas preguntas es hurgar en la financiación y en la red de clientelismo caciquil que impera en los municipios gallegos; y, de rebote, a lo mejó, en la trama estratégica que llevó a cabo esta devastadora y espectacular (y rentable para más de uno) catástrofe ecológica. Porque nada ha sido casual ni se mantiene en lo que hasta la fecha habíamos conocido en Galicia: además de pirómanos, dementes y juerguistas, existe una trama criminal que, por prudencia, nadie se atreve a denunciar públicamente, pero todos los gallegos somos conscientes de su existencia, y si no se logra descubrir no es porque como dice Rajoy, no exista, porque estamos comprobando como, en Marbella, no existía tampoco una trama criminal sostenida por promotores de inmobiliarias, políticos, funcionarios y jueces corruptos, frikis, tonadilleras y gente guapa... no existía en todos estos años pese a las exhibiciones del fallecido Gil y Gil, hasta que un juez que no se dejó corromper, se puso manos a la obra y ya vemos que sí, que existía esa trama criminal. Tampoco sabemos la verdad sobre la tramas criminales de la Costa del Sol, dicen que rusas, ni de sus sucios negocios; ni de las italianas que pululan por los núcleos del turismo. Las tramas criminales existen y sabemos qué fines persiguen, pero por se tramas, por ser profesionales del crimen, son expertos en sus tareas y se protegen, pues de lo contrario no lograrían sus fines y acabarían en la cárcel. SILENCIO SOSPECHOSO Echo
de menos que el “señor
de los hilillos”,
cuando nos recuerda que él dio la cara y estuvo al frente
de aquella tragedia, y que dice que sin duda cometió
numerosos errores (¡faltaba más!) explique
dónde estaban el ministro polidivorciado
y polipadre Cascos y el presidente de la Xunta Fraga;
se queja de que al frente de todo el tinglado de los incendios no
“esté nadie” y que Zapatero tardase ¡tres
días en venir! pero se olvida de Cascos y de Fraga, ambos
de caza por ahí adelante dirigiendo el
asunto por teléfono. Tampoco, entre los errores dice ni pío
sobre el tema de las fundas
(esas blancas de usar y tirar que se ponían los que andaban limpiando
el chapapote) que, Nadie aclaró, por otro lado, cómo se puede explicar que una empresa tapadera que firma un contrato de miles de euros por suministrar unas fundas de usar y tirar, que ya incluye pingues beneficios, se arriesgue con un sobreprecio que como era inevitable, la competencia denunció rápidamente destapando el escándalo. No es que Cuiña Crespo arriesgase como arriesgó el contrato, es que hundió su carrera política y la imagen de "el hombre màs fuerte y poderoso" de la Xunta y del PP de Galicia. Más de uno sospechamos que detrás de esa empresa y de ese margen comercial no estaba la ambición y la avaricia de un personaje que, desde la llegada de Fraga al poder, estaba harto consolidado en lo político y en lo económico. ¿Entonces? Entonces ese margen abusivo pudiese corresponder a la financiación del partido. Porque Filesas, Gescarteras, Afinsas, Marbellas y otras especies de las faunas financieras, como las meigas, haber hailas. (El precio que cito no es el real, porque no sé a cuánto se vendía cada funda, pero en lo que recuerdo de lo denunciado en los medios informativos, el margen abusivo podría ser algo parecido. No olvidemos que hablamos de cientos de docenas de fundas... de palas, de contenedores, y que todo procedía del mismo proveedor). Queda claro que no me invento nada: cuento lo que escucho, lo que leo, lo que veo, y lo que se puede constatar; otra cosa es que algunos políticos y los medios que utilizan como altavoces, columnistas y tertulianos, se callen o cuenten sólo la parte que mejor se acomoda a sus intereses empresariales. A los lectores que habéis tenido la paciencia y la cortesía de leer estas líneas, recordad: el precio y la fecha, el resto, basura informativa. ¡Eso sí: si queréis ayudar a Galicia, venid y visitarnos! Cordiales
saludos.
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